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Torrero

Torrero

Una advertencia preliminar, Torrero y Torero es el mismo apellido, siendo el segundo el más utilizado en Aragón y el primero en las restantes regiones de España. Parece ser que el linaje fue, en su principio, Torrero, y radicó en la Villa de Luna, en Aragón. En el año 1.500, un noble ciudadano de Zaragoza, fundó en la citada villa un convento de religiosos recoletos dedicado a San Francisco y parece ser que, queriendo emularle, otro caballero de este linaje fundó a su vez otro convento de cartujos; el de Nuestra Señora de las Fuentes, en la villa de Sariñena. Don Jerónimo Torrero fue abad del monasterio de San Juan de la Pesa. Y de este esclarecido linaje procedió el de Torero, que, como ha quedado dicho, se extendió por el resto de España, con mayor incidencia en Andalucía y Extremadura. Algunos de este apellido pasaron al Nuevo Mundo. De uno, don Tomás de Torrero se tienen noticias. Llegado a América cuando ya la conquista era finalizada, se estableció en la ciudad de Quito, en el Ecuador, donde dedicándose al comercio en gran escala, importando mercancías de España, sobre todo paños, que luego distribuía por aquel país. Dejó numerosa descendencia de la que proceden los de este apellido, no sólo en Ecuador, sino en el Perú, adonde pasaron, algunos descendientes, creando nuevas líneas del mismo. En cuanto a personajes famosos que lo hayan llevado, citaremos, como ejemplo, el de don Diego Muñoz Torrero, procedente del linaje extremeño, sacerdote nacido en Cabeza del Buey en 1.761, que intervino activamente en la política de la época. Designado Diputado por Extremadura en 1.810, fue el encargado de pronunciar el discurso inaugural de las Cortes de Cádiz (24 de septiembre de 1.810), las cuales aprobaron varias propuestas suyas. Con la restauración del absolutismo, en la persona del rey Fernando VII fue confinado, durante seis años, en el monasterio de Ermón, (Galicia), y con ocasión del Trienio Constitucional fue nuevamente diputado en 1.822. Pero, restablecido nuevamente, el absolutismo, prefirió exiliarse a Portugal donde murió.

ARMAS:

Escudo cuartelado: 1º; de plata y dos lobos de sable; bordura del mismo metal y ocho aspas de gules. 2º; del mismo metal y un árbol copado, sumado de un chivato, con un caldero arrimado al pie del tronco y dos lobos empinantes al mismo. 3º; del mismo metal y un toro con una palma encima de la cabeza y 4º; de sinople y tres bandas de oro; Bordura como la del primer cuartel.