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Sotomayor

Sotomayor

Este apellido viene del tiempo de los reyes godos y su origen se debe a un desdichado suceso, de acuerdo a lo escrito por López de Ayala en su «Libro de Linajes» que dice así: «Este fue un ayo del primogénito de un rey de Galicia, el cual estando con el infante haciendo placer, en un muy hermoso soto, tirando a la lanza y como el infante fuera alcanzado por la lanza que tiró el ayo, por la cual fue herido y de esta herida murió; y como el buen caballero viera al infante muerto, fue al rey y contole el infausto suceso, pidiéndole por merced que lo mandase matar, poniendo su espada desnuda en la real mano, la grande magnificencia de la real dignidad, conociendo ser, mas fecho de la desventura que de cruel acuerdo, y la lealtad que probado había el buen caballero con su mucha nobleza al ser tal que no daba lugar a sospecha, benignamente le perdonó; lo cual porque fuese al dolor mientras viviese, e que los que de él descendiesen tomasen en escarmiento, aquellas barras, que de primero eran coloradas, hizo que fuesen negras y tomo el nombre de Soto, llamándose Sotomayor».

Parece que esta versión es cierta por cuanto don Pedro López de Ayala, Canciller Mayor de Castilla, Señor de Salvatierra de Álava, y cronista de los reyes don Pedro, don Enrique y don Juan I, dice que el apellido Sotomayor lo tomó don Sorrel Ferrández por haberle acometido la desgracia de dar muerte al infante, mientras estaban recreándose, en un soto.

Pero también existe la discrepancia; Don Luis de Salazar y Castro, ricohombre que floreció en el reinado de don Alfonso VII, en la primera mitad del siglo XII, pobló el valle del Soto y lo llamó Sotomayor, con lo cual la versión de la muerte del infante por su ayo, queda descartada.

Pero, de una forma u otra, la realidad es que se trata de un linaje muy noble y muy antiguo que se extendió por toda la península formando numerosos solares, particularmente en Galicia, Asturias y Andalucía.

ARMAS:

En campo de plata, tres fajas jaqueladas de oro y gules con seís jaqueles de ancho, los cuales dos del centro se cubren de una estrechada de sable.