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Rubio

La estirpe de la Casa Rubio

Su origen, historia y hechos

Para localizar el origen de este apellido hay que centrarse en Asturias, ya que fue allí donde aparecen las tres primeras casas solares de Rubio.

Los lugares de ubicación de estas tres casas del linaje Rubio se encontraban en los siguientes sitios: una situada no lejos de Gijón, otra en el lugar de Cañamar, del Concejo de Llanes y la tercera en la Parroquia de Cibuyo, del Ayuntamiento y partido judicial de Cangas de Tineo.

De ahí que la casi totalidad de los autores coincidan en atribuir un origen asturiano a este apellido.

Son varios los genealogistas que reconocen a la casa de la villa de Gijón como tronco del mismo, de la cual partieron las diversas ramas que lo fueron difundiendo por el resto de la Península. Y aunque se reconoce que aquella que radicó en la villa de Cañamar no constituyó, en modo alguno, el solar primitivo, lo cierto es que partiendo de la de Gijón, tiene tanta antigüedad que sus miembros, y sobre todo aquellos que ostentaron el Señorío de ella, jamás reconocieron dependencia ni sumisión alguna a la de Gijón, ni se consideraron inferiores en nobleza de sangre ni notoriedad ni a la de Gijón ni a ninguna otra.

Como ascendiente del linaje Rubio de la casa de Cañamar figura Pascual Rubio, caballero que tomó parte en la conquista de las plazas de Ubeda y Baeza, según se acredita en la lista de los trescientos caballeros que fueron «heredados» en dichas ciudades por el rey don Fernando III «el Santo».

Como esta palabra «heredados», se da mucho en las crónicas antiguas, estimamos conveniente establecer una aclaración. En aquella época, aparte de la herencia que pasaba de padres a hijos, se daba esta denominación a las prebendas o privilegios sobre todo en tierras y posesiones (villas, castillos, fortalezas, etc.), que un rey donaba a alguno de los caballeros que le habían ayudado a la conquista de determinados territorios. Por tanto, cuando, como en el caso anterior se dice que el rey Fernando «el Santo», hizo a varios caballeros del apellido Rubio «heredados» tras las conquistas de Ubeda y Baeza, significa que repartió entre ellos las tierras conquistadas a los moros, de forma y manera que los dichos caballeros se convirtieron en propietarios de dichas tierras.

Si bien cuanto ha quedando consignado sobre el apellido Rubio, y si nos atenemos a lo indicado por la totalidad de los autores, corresponde a una realidad, atribuyéndole un ascendiente asturiano, lo que no se nos dice es qué antigüedad tuvieron esas casas solares, por lo que resulta interesante la investigación en este terreno.

Rubio, viene de la palabra latina, «rubeus», cuyo significado se traduce por aquella persona que tiene los cabellos de un color claro, muy parecido al rojo. Teniendo en cuenta esta particularidad, es perfectamente admisible que el apellido tenga su origen en algún mote o apodo, es decir que, en un principio, determinado personaje que se destacó en la historia, fuera así denominado por el color de sus cabellos. Puede ser que este apellido se originara ya durante la Reconquista. Existen autores que lo citan como establecido en la época visigoda, más concretamente, fijándolo en alguno de los individuos que acompañaron a don Pelayo a su refugio de las montañas asturianas, punto de partida para la Reconquista.

Bien pudo suceder que alguno de los caballeros que vivieron en la época citada, fuera conocido por sus compañeros como, «el Rubio» y de ahí a que, con el paso del tiempo, el apodo se convirtiera en apellido.

Por otra parte, y buscando una mayor antigüedad todavía en este apellido, llegamos a la guerra que los romanos tuvieron que sostener en Hispania para someter definitivamente a las tribus del norte de la Península, lo que, en realidad, no consiguieron jamás por que, aún terminadas las contiendas, siempre quedaron núcleos autónomos rebeldes a la autoridad de Roma, refugiados en las montañas cántabras.

Pastores y cazadores, de áspera vida y costumbres puras, mantuvieron bravíamente su independencia en la más formidable fortaleza natural que presenta la Península: los Picos de Europa y sus estribaciones.

Los cántabros y astures no cejaron en sus esfuerzos de hacer frente a los invasores romanos y a tanto llegó su resistencia que el propio Octavio Augusto se trasladó a Hispania, residiendo durante dos años en Tarragona desde donde dirigió la guerra contra los levantiscos astures. Los historiadores coinciden en señalar como zonas de mayor conflictividad la norte (Asturias), Bergido (el Bierzo), el Monte Vindio (acaso en los Picos de Europa) y Arencellum (Aradillos, cerca de Reinosa). En esta larga guerra intervino el pretor de la Hispania Ulterior Publio Carisio. Terminada la contienda, en los valles se instalaron los romanos, dejando las montañas como reducto inexpugnable de los cántabros y astures.

En estos valles asturianos es donde los romanos se sentían seguros. Parece ser, y decimos parece ser porque no existe garantía absoluta del hecho, que en aquellas zonas, con el paso del tiempo, se establecieron algunas familias ya romanizadas. Todo lo anterior ha quedado consignado porque existen autores que achacan el apellido Rubio al nombre del pretor romano Plunio, muy parecido. Los años fueron transformando el Plunio en Rubio, hasta llegar al definitivo apellido tal y como hoy lo conocemos.

Este apellido tiene probada su nobleza repetidas veces en las Ordenes de Santiago y Alcántara, así como en la Real Chancillería de Valladolid y la Real Audiencia de Oviedo.

Lo que sí es evidente, es que siendo su tronco de ascendencia romana, o visigoda, el hecho incuestionable es que Rubio se generó en las montañas asturianas y por lo tanto, no es arriesgado afirmar que se trata de un solar cuyo tronco se encuentra localizado en Asturias.

Con el transcurrir de los años, el apellido Rubio se fue extendiendo no sólo por la Península sino que pasó también a América donde existen incluso varios lugares geográficos que llevan este nombre.

Como armas, este linaje trae: Escudo cuartelado: lº y 4º en campo de gules, una torre de plata aclarada de azur, y 2º y 3º en campo de plata, una flor de lis de azur.