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Carrillo

Carrillo

En el tiempo del Conde Fernán González llegaron a Castilla, de Alemania, dos caballeros hermanos y por ser muy apegados se les comenzó a llamar «los Carrillos». Según otros, eran primos de Berengario, rey de Italia y habían dado muerte a su favorito forzándoles a acogerse a la protección del Conde. El apellido aparece en Castilla muy pronto. En la ciudad de Burgos, Tordomar, de Lerma y en otras, parece pues de origen burgalés. Varias líneas pasaron a Palencia, Soria, Logroño, Navarra y Andalucía. Otras ramas se extendieron por Cuba, Venezuela y Costa Rica. Don Diego de Carrillo y Mendoza fue Virrey de Nueva España (1.624). Quiso eliminar las injusticias y la corrupción imperantes. Limpió de bandidos los caminos y acabó con el monopolio del maíz de comerciantes poco escrupulosos. Acusó a la iglesia de corrupta, haciendo detener al arzobispo Juan Pérez de la Serna. Sus métodos de justicia atrajeron las iras de los poderosos que fomentaron una sublevación que le obligó a huir, ya en España, Felipe IV desaprobó su gestión. El apellido cuenta con numerosos títulos: D. Luis Carrillo de Toledo, Conde Pinto en 1.624; D. José Carrillo de Albornoz, Duque de Montemar en 1.735; D. Diego Miguel Carrillo de Albornoz, Conde de Montemar en 1.747; D. Nicolás Carrillo de Mendoza, Marqués de Alcoceber en 1.752 y D. Rafael Carrillo de Albornoz, Marqués de Senda Blanca en 1.878.

Pero quizá el más famoso, fue Alfonso Carrillo. Arzobispo de Toledo es la personificación del intrigante. Celoso del favor que recibía el conde Beltrán de la Cueva, encabezó las ligas contra Enrique IV y fue uno de los principales en la «farsa de Ávila». Los nobles procesaron a un muñeco-rey, proclamando al príncipe Alfonso. Al morir éste, Carrillo se hizo portavoz de la princesa Isabel y fue pieza clave en su matrimonio. Pero las cosas no salieron a su gusto, pasándose al bando de la princesa Juana, «la Beltraneja». Triunfante Isabel, el obispo Carrillo le pidió perdón retirándose a Alcalá de Henares hasta su muerte.

ARMAS:

En campo de gules, un castillo de oro aclarado en azur.